La muerte pone al ser humano en contacto con su propia fragilidad
interior. Superar la muerte de un ser querido es un proceso
lento que requiere fuerza de voluntad y de un proceso de duelo, que implica un
tiempo de adaptación a la ausencia de dicha persona.
No es fácil decir
adiós, la vida, se percibe vacía y diferente cuando un
ser querido importante y especial se marcha para siempre. Además, este
proceso de duelo también puede adquirir matices diferentes en función de
cómo se produjo dicha muerte. No es lo mismo asumir la muerte
de alguien que fallece de forma repentina en un accidente que hacer
frente al adiós de un familiar que ha luchado durante tiempo contra una
larga enfermedad.
Para hacer frente a la pérdida es de mucha ayuda contar con una persona de confianza con quien poder
expresar pensamientos, sentimientos y temores.
Algunas personas pueden llegar sentirse culpables por seguir
viviendo cuando la otra persona ya no está. Conviene hacer entender a
quien se encuentra en esta situación que lo mejor que podemos hacer por
el ser querido ausente es disfrutar la vida y el presente que él no pudo
tener.
En algunas ocasiones la muerte de un
ser querido produce una crisis de fe que implica un cambio de valores
que puede hacer sufrir al afectado.
Para superar la muerte de un ser querido tenemos que encontrar un nuevo
motivo para vivir. Puede ser el trabajo,
la amistad, los hijos o cualquier otro motivo basado en una decisión
personal.
Dependiendo de las circunstancias personales el
afectado puede necesitar de la ayuda de un especialista preparado. En NUEVA VIDA, contamos con esos profesionales que podrán ayudarte a procesar tu duelo de forma saludable.


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